A medida que la tecnología continúa impulsando el ritmo del progreso en la investigación biomédica y la atención médica, la línea tradicional entre la ingeniería y la ciencia médica se hace cada vez más delgada. Y a medida que las máquinas médicas y las computadoras que las alimentan se vuelven más pequeñas, rápidas e inteligentes, la industria de los dispositivos médicos facilita la práctica médica a los médicos, es más efectiva para los pacientes y más barata para todo el sistema de salud. Algunos países se les dificulta innovador en asuntos de tecnología para medicina, por eso algunos hospitales en México optan por agencias importadoras en Tijuana para conseguir lo último en tecnología médica del extranjero.

El aumento de la esperanza de vida impulsará grandes aumentos en la incidencia de afecciones relacionadas con la edad, como enfermedades cardíacas, demencia, accidente cerebrovascular, trastornos pulmonares y cáncer. Las tecnologías inalámbricas capaces de detectar y tratar los primeros signos de enfermedad se convertirán en defensas de primera línea contra estas causas principales de muerte, mientras que los dispositivos que ayudan a los pacientes a manejar sus propias afecciones crónicas de manera más efectiva mejorarán drásticamente su calidad de vida y reducirán la demanda de más tratamientos avanzados. Monitores portátiles o no obstructivos amigables para el consumidor que comprenden una gama de sensores y dispositivos de comunicación. Pomager identificó varias colaboraciones de la industria entre grandes desarrolladores de dispositivos y compañías de tecnología para incorporar una amplia gama de mediciones médicas en dispositivos más simples.

Para obtener una idea de cómo estas tendencias se manifiestan hoy en día, aquí hay una descripción general de 2 de las direcciones más habladas en las tecnologías de dispositivos médicos del año pasado.

1) Nanoterapia contra el cáncer
La nanotecnología satisface la necesidad de la ciencia médica de tratamientos más precisos que sean menos invasivos, menos costosos y menos complicados de administrar que los métodos tradicionales. Eso se traduce en mejores resultados para los pacientes, menores costos de atención médica y un acceso más amplio a los servicios de salud en las partes del mundo con pocos recursos.

Los nanodispositivos y materiales médicos ya están en uso generalizado. Las tecnologías emergentes de tratamiento del cáncer emplean nanomateriales de maneras que no son meramente prácticas sino francamente agresivas. Por ejemplo, los investigadores han desarrollado lo que llaman nanobots para apuntar y administrar medicamentos a las células defectuosas y dejar intactas las sanas. Los dispositivos de 25-35 nm están hechos de hebras simples de ADN plegadas en una forma deseada, por ejemplo, un paquete con forma de concha que protege un medicamento mientras se dirige al sitio deseado, pero se abre para liberarlo al llegar.

Un enfoque dirigido similar desarrollado por los nanoingenieros de la Universidad de California-San Diego utiliza un llamado microcánnón para destruir un tumor con medicamentos contra el cáncer con precisión de ojo muerto.

2) Interfaces cerebro-máquina
Al menos 100,000 estadounidenses viven con una amputación de la parte superior del brazo, y otros 6 millones están paralizados. En respuesta, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa redobló sus esfuerzos para impulsar el rendimiento y reducir el precio de seis dígitos de los dispositivos existentes que traducen las señales neuronales de un usuario en movimientos de extremidades controlados por computadora. Estas tecnologías de interfaz cerebro-máquina (BMI) han avanzado rápidamente desde su muy publicitado debut en 2012. Aunque muchos enfoques implican el implante directo de un sensor en el cerebro mismo, las investigaciones más recientes se centran en el uso de dispositivos externos como auriculares para transmitir señales cerebrales a extremidades, sillas de ruedas u otras tecnologías de asistencia.

Un nuevo giro en la reparación de la parálisis busca regenerar el tejido dañado de la médula espinal con implantes espinales hechos de fibras poliméricas multifuncionales, cada una más delgada que un cabello humano.